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En la mayoría de los casos, principalmente aquellos que perciben ingresos medios y bajos, que optaron o han optando por comprar una casa o apartamento, parte o total del crédito, han dependido o están dependiendo de los préstamos de la Caja Pública de Crédito Hipotecario (jutaku kinyu koko). Sin embargo, dentro de la política de reforma del Estado y de las organizaciones gubernamentales, esta Caja va a desaparecer dentro de 5 años. Para aquellos que ya han contratado un crédito, la autoridad gubernamental señala que se van a respetar las condiciones pactadas y las operaciones de cobro las seguirá realizando una organización autárquica que va a ser creada para tal efecto. Sin embargo, para aquellos que solicitan el crédito entre el mes de abril del 2002 hasta el cierre de la Caja las condiciones de los préstamos hipotecarios van a variar, pues aquellos que tienen un ingreso anual que no supere los 8 millones de yenes solamente podrán acceder a un préstamo que cubra el 80 % del valor del inmueble (hasta ahora era del 100 %, o sea, prácticamente no se requería pagar adelanto alguno (monto base para solicitar un préstamo)). Y los que tienen un ingreso anual de más de 8 millones tendrán un préstamo equivalente al 50 % del valor del inmueble, el resto lo tendrán que poner como adelanto o complementarlo con préstamos de bancos privados a tasas más altas.
Los préstamos de la Caja han sido - al menos en los últimos años - de 30 a 35 años, a una tasa fija del 2.6 % los primeros diez años, y los siguientes a 4 % o ajustables según un índice acordado. A pesar de estas facilidades, no hay que olvidar que tanto el valor de la tierra como el de los inmuebles en general (excepto los ubicados en lugares comerciales o estratégicos, residenciales, etc.) están bajando y a medida que pasan los años van perdiendo valor patrimonial (aumenta solamente la carga tributaria y los gastos de mantenimiento). Significa que aunque se termine de pagar a los 30 años, si el propietario decide venderlo en ese momento es muy posible que no recupere ni siquiera la mitad del valor de la compra.
A través de esta Caja, al año, se financian la compra de unas 500.000 viviendas, implicando unos 85.000 millones de dólares en créditos otorgados (esto implica el 40 % del mercado de préstamos para la vivienda). Hasta la fecha, la Caja tiene prestado unos 700.000 millones de dólares.
Aquellas familias latinas que compraron una casa o apartamento en estos años no sufrirán cambios en las condiciones del crédito adquirido, sin embargo, lo recomendable es que adelanten cuotas y renegocien el crédito para reducir el plazo (lo ideal sería pagar una buena suma y reducir el crédito a 20 años, para evitar riesgos por los posibles ajustes en las tasas y amenaza inflacionaria que se avecina a medio plazo).
(MUSASHI N 29, Junio de 2002)
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