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Hoy, muchas familias latinas han adquirido sus vehículos, tanto para ir al trabajo o para hacer las compras de fin de semana junto a la recreación familiar, principalmente los que habitan en ciudades aledañas a los conglomerados urbanos y en las localidades del interior. Sin embargo, por los casos judiciales que se registran se puede decir que muchos siguen comprando estos vehículos a agentes no autorizados o a particulares inescrupulosos que adulteran documentaciones o no comprueban debidamente la tenencia de la licencia japonesa del comprador, provocando un círculo vicioso que cuando ocurre un accidente el más perjudicado es la víctima. Algunos siguen conduciendo con "licencias internacionales" no válidas, vencidas o simplemente falsas (incluída las adquiridas por internet). Saben que no pueden conducir o si lo hacen es solamente por el breve tiempo para hacer el trámite de reválida a la licencia japonesa. Muchos argumentan que los exámenes son cada vez más difícil y que necesitan rendir más de 5 veces para aprobarla, pero todo esto es así porque los mismos extranjeros han creado durante este decenio los motivos de esta exigencia.
En las localidades de alta concentración de extranjeros, principalmente de brasileños, el índice de infracciones y accidentes de tránsito es alto y las autoridades locales están en la firme tarea de neutralizar estos focos de violaciones a la Ley de Tránsito y de evitar más víctimas innecesarias. Ya se han producido hechos fatales con muertes muy lamentables provocados por conductores ebrios, sin licencia y sin seguro. Las familias de las víctimas, aunque el conductor cumpla su condena en prisión por esa responsabilidad penal, desde luego que no recuperan a su ser querido ni cobran las indemnizaciones que la ley y la jurisprudencia estipula para aliviar el dolor por esa pérdida, simplemente porque el conductor no estaba asegurado como lo exige la ley.
Dentro de este contexto, se observa que está aumentando el número de arrestados por conducir sin licencia o por haber provocado un accidente y no estar asegurado, etc, máxime si se verifica que el autor del accidente ya tiene un antecedente penal o policial por hechos ilícitos en el manejo de un vehículo.
Tanto en los tribunales de Yokohama, Tokio, Nagoya, entre otras jurisdicciones, se observa que los jueces dictan sentencias más duras que antes y no contemplan la suspensión de condena como suele pasar en estos casos penales de violación a la Ley de Tránsito.
En los juicios se observa que los acusados latinos subestiman la justicia japonesa y actúan como si la suspensión de condena es un hecho, y las disculpas, las compensaciones hacia la víctima no siempre son suficiente, desde los parámetros sociales de Japón, máxime si no estaban asegurados a cubrir todo tipo de riesgos. Tampoco se observa una actitud madura de estos inadaptados en corregir sus conductas ni denunciar a los vendedores ilicítos que siguen vendiendo vehículos de manera irregular.
M U S A S H I Nº47 - Año 2004, Setiembre-Diciembre
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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