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Así es. Si usted es ama de casa y no trabaja, o aunque trabaje, sus ingresos no superan el 1.030.000 yenes al año, su marido es el que paga implícitamente la cuota básica de la jubilación por usted. Con el seguro social, o sea, el shakai hoken (salud y jubilación), tanto su marido como la empresa están haciendo sus aportes para garantizar una jubilación relativamente estable y segura para ambos. Si sus ingresos anuales por los trabajos eventuales superan el tope estipulado, usted tiene la obligación de inscribirse al seguro nacional de jubilación (kokumin nenkin hoken) que se tramita ante la municipalidad o que la empresa lo asegure al shakai hoken.
Por otra parte, de hecho, muchas de las amas de casa japonesa aportan a un seguro privado de jubilación para complementarlo con el seguro público. Pues, aunque el marido aporte durante 40 años de su vida activa, el monto de la jubilación promedio para ingresos medios es de aproximadamente unos 230.000 a 260.000 yenes por mes, según el monto global de los ingresos que haya tenido su marido y el tiempo de aporte como trabajador activo. Los montos son a modo de referencia.
Y si el marido no aportó al seguro social o pagó solamente al seguro nacional de jubilación, el monto que puede recibir al año como jubilado es de unos 800.000 yenes (teniendo en cuenta 40 años de aporte), o sea, un monto que para vivir con su esposa es totalmente insuficiente. Aunque los dos hubiesen aportado al mismo sistema de jubilación no llegan siquiera a los 2 millones al año, lo que para costear los gastos cotidianos en Japón no es para nada suficiente (pueden recibirlo en su país o donde lo requieran).
El tema de la jubilación es sumamente complejo y tiene una serie de normativas que deben ser cumplidas para lograr el cobro. En el caso de los extranjeros, si no aportan los 25 años exigidos, no pueden recibir ni una sola paga, aunque hayan aportado 10 ó 15 años.
MUSASHI Nº 11, Diciembre de 2000.
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