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Otro dato relevante es que en los Estados Unidos, cerca de 45 millones de personas están sin ningún seguro médico y por lo tanto no tienen acceso a una atención médica para sus enfermedades o lesiones. Siempre se ha dicho que el que no tiene la tarjeta de seguridad social o de algún seguro médico privado siquiera viene la ambulancia en caso de una emergencia, pero en el país capitalista por excelencia el que no tiene algún seguro queda fuera de toda asistencia médica y no tiene más alternativa que tratarse con medicamentos caseros o dejar que la lesión o la enfermedad se agrave.
De los 50 Estados 33 están revisando sus legislaciones para obligar a las empresas y empleadores a que cumplan con la disposición de asegurarlos a un seguro médico, pero esto puede implicar a que algunas empresas que tienen cientos de miles de empleados transfieran su casa central y sus sucursales a Estados con legislaciones más blandas o promuevan el trabajo en negro, incluyendo la de los inmigrantes en situación irregular, algo que la actual administración no está dispuesto a tolerar.
El excesivo costo en seguridad social es un dilema porque a medida que amplia las coberturas y los servicios implica también más carga social para los empleados y empleadores, con el riesgo de que muchas empresas busquen, dentro de la globalización de la producción, de la comercialización y distribución de los productos y servicios, otros países o latitudes que ofrezcan más ventajas y menos restricciones, lo que implicaría un incremento de la desocupación en los países desarrollados y mayor inestabilidad social principalmente en los sectores más desprotegidos.
MUSASHI Nº 51 Año 2006, Enero-Abril.
(c) J. Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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