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Se habla de la necesidad de bajar los gastos médicos porque la carga fiscal aún con el aporte en seguridad social de los activos y pasivos no permite aliviar y a medida que aumenta la población de la tercera edad y baja la capa activa esta presión se transforma insostenible. De hecho, los gastos médicos de los pasivos (jubilados) son 5 veces más que la de los activos. De todos modos, un informe de la Organización Mundial de la Salud califica el sistema médico en general de Japón como el mejor del mundo porque permite ofrecer una cobertura generalizada para toda la población sin grandes distinciones entre los que tienen y no tienen recursos.
Sin embargo, el Dr. Toshiaki Tachibanaki, profesor de Economía de la Universidad Nacional de Kioto, en una nota del semanario Toyo Keizai (Nº5989, 2005.11.12), señala que hay una distribución desigual en las especialidades médicas con escasez en pediatría, maternidad, etc. y una excesiva abundancia en cirugía estética y oftalmología que son las que ofrecen mejor rentabilidad, como así también un desequilibrio entre los médicos que trabajan en los hospitales públicos donde la escasez es cada vez más pronunciada y los médicos de consultorios privados, cuyos ingresos son relativamente más elevado. Tachibanaki señala con preocupación que el 15% de los que tienen un ingreso mayor a 100 millones de yenes anual (1 millón de dólares aprox.) son médicos y que en las ciudades del interior del país casi el 10% de los ricos lo ocupan profesionales de la medicina.
Teniendo en cuenta que es una profesión altamente calificada y que se requiere una enorme inversión en tiempo y dinero no es criticable que obtengan una renta importante acorde a su tarea y especialidad, sin embargo esta tergiversada concentración de la riqueza y escasez de médicos en los hospitales generales y las especialidades mencionadas está afectando más que nada a la población y a las madres que tienen o desean tener hijos.
La propuesta de corregir este desequilibrio, según el experto, es la de hacer más transparente y eficiente el mecanismo de puntajes para calcular los ingresos de los consultorios privados, sea por la atención en sí como por la recetación de los medicamentos. Paralelamente, en vez de que el paciente pague el 30% (en el caso de jubilados el 10%) al finalizar la atención o el tratamiento médico en el hospital o consultorio, propone que pague el 100% y luego tenga la devolución para evitar que los pacientes, principalmente jubilados, no abusen, como lo hacen en ocasiones, de los servicios médicos por cualquier síntoma o preocupación y provoquen las largas esperas que se ven en los grandes hospitales y aminoren la carga fiscal en este concepto.
Musashi Nº 50 Año 2005, septiembre-diciembre
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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