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A.K. que trabaja en los tribunales como intérprete judical nos ha enviado una carta comentando la experiencia que suele tener con jóvenes latinos que son procesados en los tribunales por delitos penales de cierta gravedad. Estos jóvenes dicen entender el japonés, pero no comprenden ninguno de los dos idiomas y como lo señala la traductora es que su nivel de vocabulario es muy limitado, su nivel de comprensión es irregular y su capacidad de escritura casi nulo.
Si bien la tarea de la traductora es traducir lo que las partes expresan, cuando el que está en el banquillo de los acusados no posee capacidad de comprensión se hace muy difícil que el mismo acusado pueda expresar lo que siente, lo que lo motivó a delinquir, lo que piensa en ese momento y lo que desea para su futuro, después de cumplir la condena.
Ya no es un problema de traducción o interpretación, sino de las mismas limitaciones de un semi analfabetismo creado por una política migratoria cortoplacista, por una insuficiente política de integración social, por una visión miope de los padres, y por falta de esfuerzo de los mismos jóvenes.
Aunque los que llegan a los estrados judiciales por una causa penal no son muchos, no son números ignorables y la preocupación es que no se reduce.
M U S A S H I Nº48 - Año 2005, Enero-Abril
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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