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La Unión Europea ampliada, compuesta por 25 países, incluye a varios países de la Europa del Este, por lo que la presión de estos ciudadanos en ingresar a algunos de los países industrialmente desarrollados es cada vez más alta. A este efecto, empezando por Alemania (3.5 millones de extranjeros y 1.6 millón ilegales), Francia (1.7 millón y 200 mil ilegales), Reino Unido (1.5 millón y casi 1 millón de ilegales), Italia (800 mil y 200 mil ilegales), etc, están dando preferencias a los profesionales para que puedan obtener el visado de residencia permanente y estableciendo más restricciones a la mano de obra no calificada, como por ejemplo, a los que ya están instalados se los obliga a tomar cursos de idioma básico y medio (ej: alemán) para que puedan renovar sus visados. Los franceses han fijado cuotas según las profesiones o actividades para balancear la ola migratoria y evitar fricciones en el mercado laboral con los nativos.
El único país que ha tomado un camino diferente fue España (600.00 extranjeros más 1.5 millón de ilegales) que con el fin de regularizar los indocumentados han fijado un mecanismo de reconocimiento de los ilegales a través del empleador, éste debe reconocer la contratación laboral de los últimos 6 meses y los subsiguientes 6 meses, haciéndose responsable del pago de los impuestos y de las cargas sociales (seguro de salud y jubilación) para que pueda obtener un visado de trabajo.
A pesar del proceso de envejecimiento, la falta de mano de obra en varios rubros y la baja natalidad, la mayoría de los países, han restringido o prohibido el ingreso de los no calificado y ampliado al de los calificados o profesionales. En el caso de España, la medida adoptada, es tal vez más para regularizar el mercado laboral de los que hacen trabajar en negro y cobrar más impuestos y seguridad social que otorgar los visados de trabajo, pues en el período de regularización (febrero - mayo de este año), del millón setecientos mil que están en esa situación, se han presentado unas 700 mil solicitudes). La preocupación de los países vecinos es que si se regulariza esta mano de obra, en su mayoría latinoamericana y norafricana, es que posteriormente ingresen a los demás países y se transformen en una carga financiera o social porque los visados si no se renuevan pierden validez.
M U S A S H I Nº48 - Año 2005, Enero-Abril
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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