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BARRIO CHINO DE YOKOHAMA y algunas enseñanzas

Mercado Latino, julio 2011 http://www.mercadolatino.jp/inicio.html

Por Alberto Matsumoto

El Barrio Chino o “China Town” de Yokohama es uno de los tantos barrios chinos que hay en el mundo pero el más importante de Japón junto con el de Kobe y Nagasaki. En apenas 200 metros cuadrados hay cerca de 400 negocios, especialmente relacionadas a la gastronomía, comidas preparadas, regalos, cafeterías, etc. Son cerca de 200 los restaurantes de comida china que al año reciben unos 12 millones de turistas nacionales, principalmente grupos de señoras, jubilados y estudiantes. La gran mayoría llega en omnibus de todas partes del Japón y saborean un almuerzo de “lunch set” de más de 2.000 a 3.000 yenes (en promedio).

La gran mayoría de los propietarios de estos restaurantes son chinos de segunda a tercera generación en Japón, nacidos aquí y educados en las escuelas japonesas y/o en las chinas comunitarias de la misma Yokohama (su nivel como escuela es bueno y sus alumnos ingresan a los “koko” y universidades de prestigio). No son pocos los que tienen títulos universitarios en las mejores unidades académicas de este país pero los más “veteranos” cuentan que hace 30 ó 40 años atrás aun con esa licenciatura les era muy difícil ubicarse en un trabajo fijo. A pesar de que la economía japonesa estaba en la mejor etapa de crecimiento sostenido de la posguerra los chinos como los coreanos eran, a veces, objeto de discriminaciones en el mercado laboral.

Dentro de ese contexto muchos siguieron el trabajo de sus padres o abuelos en los restaurantes que venían siendo administrados bajo modalidades muy caseras y en ámbito muy localizado a su propia gente. Sin embargo, por más que sean cerca de 5.000 los chinos que habitan en ese distrito barrial de Naka-Ku, los que llegaron hace 150 años atrás han sido como personal doméstico de los primeros consulados de países como Holanda, Inglaterra y EE.UU. Vivieron en un area casi restringida e incluso sufrieron daños muy grandes tanto en el Terremoto de Kanto de 1923 como en los bombardeos norteamericanos de la Segunda Guerra Mundial (Los más viejos declaran que si bien para ellos los americanos eran la “liberación” esos mismos aviones bombardearon sus negocios y viviendas).

Después de la guerra algunos retornaron a su país o se fueron a otro pero la situación política de China y de Taiwán provocaron enfrentamientos internos entre los mismos residentes chinos de Japón, pues no son poco los que antes y durante la guerra habían apoyado a uno de los bandos con dinero y logística. Por eso, aun hoy día, existen escuelas chinas del continente y de Taiwán.

De todos modos, la necesidad de sobrevivir como comunidad y de crecer y generar nuevas oportunidades obligaron a los dirigentes de ambos “bandos” a mancomunar esfuerzos en temas puntuales como la organización urbanística del barrio chino, la seguridad e higiene, la calidad de los ingredientes de los platos chinos y la buena atención al cliente para atraer más japoneses. No fue una tarea sencilla pero a medida que los líderes eran de generaciones nacidos y educados en Japón se hizo más llevadero implementar cambios y avances para crear el barrio chino o “china town” o “chukagai” como se lo conoce hoy.

Separaron los temas políticos de los económicos, comerciales y culturales para buscar los puntos en común y negociar mejor con la sociedad y las autoridades japonesas. En estos decenios lograron un mayor reconocimiento y participación en diversas actividades sociales y culturales y por ende la presencia de los dirigentes chinos, sin distinción de si son de origen de la china comunista o de la taiwanesa, es mucho mayor en las comisiones de trabajo o asesora de la Prefectura de Kanagawa como del Municipio de Yokohama. Están en todas las comisiones de desarrollo comercial, promoción turística, intercambio internacional y cultural, educación internacional y convivencia y seguridad.

Las autoridades como la sociedad local ven que el barrio chino, sus dirigentes y comerciantes, suman y no restan. A pesar de que Yokohama recibe al año unos 14 millones de turistas nacionales casi el 90% de los mismos se da una vuelta al “Chukagai” para degustar la enorme variedad de platos de diversas regiones de China o comprar algunas cajas de “gyoza” (empanadita china) o “nikuman” (bollo relleno chino) para enviarlo por “takyubin” (servicio de entrega a domicilio). No en vano facturan de 1.500 a 2.000 millones de dólares al año, casi el mismo valor de las importaciones japonesas del Perú (datos del año 2010), generando nuevos negocios, empleo y atracción.

Desde luego, como diría en una charla el presidente de la cámara empresarial del barrio chino, Kensei HAYASHI, lo más importante es que: “Nosotros tenemos que ser más japoneses que los japoneses (haciendo referencia que muchos ya están naturalizados) y los negocios chinos deben “japonizarse” (él usa la palabra “nihonjin-ka”) para ofrecer los platos y un servicio que guste a los japoneses. Ellos son nuestros clientes y nuestro mercado. Eso no significa que perdamos el espíritu de nuestra China y nuestros valores, la cultura y la historia. Pero nosotros no tenemos otra alternativa que seguir viviendo y sobreviviendo en este país. Y para eso tenemos que estar agradecidos y demostrar con nuestro servicio esa gratitud”.
Hace 5 años crearon con las autoridades municipales locales un código de convivencia y urbanismo llamado “machizukuri kyotei” para sobrevivir y convivir los próximos 100 años (así lo señala el subtítulo del Convenio). También tienen una consigna de conducta estipulada en una “Constitución del Barrio Chino” (Chukagai Kensho) elaborado y aprobado en 1995. Estas consignas como el convenio no son una ordenanza municipal ni una normativa legal de cumplimiento obligatorio sino una serie de pautas para orientar mejor la integración y la convivencia en esta sociedad.

Hayashi, un hombre aparentemente rudo y directo, es chino de segunda generación nacido en Japón en 1941. Además de su enorme labor y trayectoria como dirigente del barrio chino es propietario de uno de los mejores restaurantes, el Manchinro, donde de joven trabajó como cocinero y por ende conoce el oficio. Posee varios parking para autos y omnibus de larga distancia y justamente la construcción de estos enormes parking con dinero prestado de un banco local ha logrado que llegasen de todo el país los “turistas y visitantes” que vienen a comer, comprar y disfrutar del barrio chino. Hayashi comentaba que le llevó más de un decenio convencer a los dirigentes más conservadores del barrio para construir estos establecimientos que hoy le generan enormes “divisas” y un lugar de respeto en la sociedad japonesa. Y para finalizar, en aquel coloquio del 2008, señalaba que la cámara que representa a los comerciantes del barrio no presta dinero ni facilita demasiadas cosas para el emprendimiento inicial de un negocio, pues si un emprendedor tiene una buena idea y un plan viable lo que debe hacer es ir a un banco y pedir un crédito. Si pasa las evaluaciones de un banco esa es la mejor garantía de que puede colocar su negocio en el barrio, caso contrario, en ningún lugar de Japón tendrá éxito.

Son enseñanzas que los comerciantes latinos pueden tomarlos en cuenta si quieren y anhelan obtener un lugar en esta sociedad.

Referencias:
http://www.chinatown.or.jp/index.php Web oficial del Barrio Chino
http://www.chinatown.or.jp/fact/column/1304 Convenio de Urbanización del Barrio Chino
http://www.manchinro.com/ Restaurante del Sr. Hayashi Kensei
http://www.hohjinkai.or.jp/news/5442/interview/interview.html Nota entrevista Hayashi K.

Foto 1: Una de las entradas del barrio, desde el lado del Parque Yamate. Un sábado cerca del mediodía.
Foto 2: Un pequeño negocio de “butaman” (bollo con carne de cerdo). La gente haciendo cola.
Foto 3: El Templo Kanteibyo. Es el dios guardián de este barrio. Los empresarios donaron una importante suma para que este templo sea también un atractivo para los visitantes.
Foto 4: Una pequeña presentación celebrando los 150 años de presencia china en este barrio.
http://www.yokohama-kanteibyo.com/
Foto 5: Yokohama, area Minato Mirai, estación Sakuragicho. Area de hoteles, oficinas, shopping mall y centro de exposiciones y conferencias.


 
 
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