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Desde hace algunos años la presencia económica de China en los diversos países de América Latina, sea para incrementar las fuentes de aprovisionamiento de materias primas y establecer relaciones económicas preferenciales como para incrementar su presencia política y de paso encerrar los márgenes de maniobrabilidad de la República de Taiwán, está tomando una relevancia que no puede ser ignorado por nadie. En los máximos niveles de gobierno se están dando las visitas oficiales de manera recíproca y los países de América Latina que tienen la posibilidad de proveer materias primas, ingredientes, recursos energéticos, alimentos procesados, etc, que China necesita cada vez más para satisfacer a sus 1.300 millones de habitantes de los cuales unos 300 millones ya están ocupando una capa de consumo importante por el aumento en su capacidad de compra.
Los datos de la CEPAL y otras instituciones internacionales permiten señalar que para Chile y Perú, China es el 2º país cliente de sus exportaciones y para Brasil el tercero. Para los demás países, como la Argentina, Uruguay y Paraguay, también está ocupando un lugar de preponderancia, no así para los de Centroamérica y del Caribe.
Para China, el 81.4% de la harina de pescado, el 60.7% de la soja, el 60.2% de las uvas, el 49% de azúcar, el 93.4% de cobre, el 35.4% de niquel, el 21% de acero, papel y pulpa provienen de los países latinoamericanos, cuya suma total ya oscila, en el 2004, los 22.000 millones de dólares, con un incremento del 26% en estos últimos cuatro años. Estas operaciones han significado, en la venta de soja, unos 2.600 millones para Brasil y unos 2.500 para la Argentina; unos 2.800 millones para Chile por la venta de cobre; unos 3.100 millones para Brasil por hierro y acero; unos 500 millones para Perú por la provisión de harina de pescado, etc.
Paralelamente, se observa una mayor presencia china en los asuntos de cooperación internacional, inversiones privadas directas o negocios joint-ventures dado que el año pasado ha alcanzado en la región la cifra de casi 900 millones de dólares.
Por ser un gigante con enormes expectativas, sin dejar de tener en cuenta los elementos de incertidumbre económico y social de China, todos los países que mantienen y aspiran a incrementar sus relaciones comerciales están buscando la forma de introducirse con sus productos y servicios en este potencial mercado por lo que urge reorientar y acondicionar una estructura industrial para que los productos sean de mayor valor agregado que permitan obtener divisas más estables y ofrecer empleos más calificado, que tanto hace falta en los países de América Latina.
Musashi Nº 50 Año 2005, septiembre-diciembre
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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