|
A pesar de que la Asamblea de Gobernadores del BID-Banco Interamericano de Desarrollo, celebrado en Okinawa, el pasado 10 al 12 de abril, haya cerrado con augurios sobre la importancia de las relaciones entre Japón y América Latina, los participantes latinoamericanos no dejaron de recalcar que cada vez la prioridad de las relaciones comerciales se centran más en China, pues la complementariedad entre ambas partes y las enormes necesidades de recursos energéticos (petróleo, carbón, gas natural), minerales en bruto y procesados, granos (principalmente soja y cereales), ingredientes para la producción alimentaria, etc. de China, están abriendo enormes oportunidades de negocios y permitiendo obtener importantes divisas para el sector exportador de cada país.
Sin dejar de mencionar que los bienes de capital, máquinas herramientas de alta precisión, maquinarias en general, partes electrónicas de alta complejidad, etc, que exporta Japón a todo el mundo es uno de los componentes que permiten, a la larga, mejorar, seleccionar y diversificar el perfil exportador de los países latinoamericanos, las necesidades inmediatas de los chinos es mucho más atractivo para los empresarios y hombres de gobierno de la región.
De hecho, las exportaciones e importaciones latinoamericanas a China han llegado a los 40.000 millones de dólares, superando los casi 35.000 millones que tiene con Japón y se perfila que van a seguir aumentando mucho más, en la medida de que China siga creciendo y requiriendo materias primas y productos semi-elaborados. Junto al aumento de interés de los países latinoamericanos hacia China, éste también está llevando a cabo una serie de actividades políticas, diplomáticas y hasta estratégicas en la región a efectos de mejorar su posición estratégica ante los Estados Unidos, de neutralizar la presencia taiwanesa en Centroamérica, de incrementar las fuentes de abastecimiento de petróleo, gas natural, soja y demás cereales, etc. Sin embargo, el acercamiento político-militar chino hacia Cuba y Venezuela pueden transformarse en posibles fricciones con los Estados Unidos.
Por otra parte, las exportaciones de Japón a América Latina ocupan un 4% del total y las importaciones un 3%, por lo que a simple vista la región no es una prioridad a comparación del Asia (45%) y América del Norte (31%). De todos modos, hace falta de Japón un mensaje y una actitud más clara de lo que se quiere para estrechar las relaciones con América Latina.
M U S A S H I Nº48 - Año 2005, Enero-Abril
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
|