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En los diversos documentos de la CEPAL - Comisión Económica para América Latina y el Caribe - se señala que el desempleo abierto en la región tiende a mejorar, registrándose en los últimos 4 años una mejora importante, de un 11% (2002) a un 9.1% (2005), y en 2006, según la últimas estimaciones, se situó en torno al 8.6%. El crecimiento económico generalizado ha creado en las zonas urbanas mayor empleo, un poco más de 5 millones de puestos al año. Los países que más empleo crearon fueron la Argentina, Uruguay, Panamá, Venezuela y Colombia, y la gran mayoría ha registrado una tasa de desempleo de un dígito.
Por otra parte, si bien hubo una importante recuperación del empleo asalariado, éste no se complementó con un cambio significativo de la calidad de puestos de trabajo ni en una mejora del mercado laboral informal que sigue siendo alta en muchos rubros. En el sector informal la productividad laboral es baja, los aportes a la seguridad social nulos y como contribuyentes los pagos en impuestos son mínimos (evasión directa de los empleadores e indirecta de los empleados).
Además, los bajos niveles salariales no facilitan avanzar hacia una modalidad universal de jubilaciones que otorgue prestaciones mínimas con un financiamiento suficiente a largo plazo, por lo que para que los trabajadores puedan tener una jubilación mejor recomiendan que haya aportes contributivas y no contributivas y una definición clara de las prestaciones.
Dentro de este contexto, en diciembre pasado (2006) Chile anunció la creación de una Reforma Provisional, que contempla una inversión anual de 1.000 millones de dólares, a fin de que hombres y mujeres, dependientes o independientes, con contratos de trabajo permanentes o temporales, puedan tener una vejez digna después de jubilarse. El proyecto que ha entrado en su tramitación legislativa contempla el pago de una Pensión Básica Solidaria de 60.000 pesos (unos U$S 114) que irá incrementándose año tras año y que beneficiará a cerca de un millón de personas. Es una medida para dar cobertura a los que no tienen ninguna jubilación o aunque lo tengan el mínimo no les permite llevar una vida decorosa como jubilado.
Un tema infaltable es que, a pesar de todo, la región sigue teniendo altos niveles de pobreza y la distribución más desigual del mundo. La pobreza en toda la región se mantiene en un índice del 39.8% (año 2005), o sea, unos 209 millones en dicha situación y un 15.4% (81 millones) en pobreza extrema o indigencia, sin olvidar que el 10% de la población posee el 48% de la riqueza y el 10% más pobre apenas el 1.6% de los ingresos, por lo que no son saludables para desarrollar un país. Aun en un país como la Argentina donde es considerado que la distribución no tan desigual, el 20% representa casi la mitad de la riqueza del país y los niveles de pobreza e indigencia (total el 40%) se mantienen elevados agravados por la crisis del 2002. A pesar de que el informe de la CEPAL señala que hubo mejoras en la desigualdad del ingreso en países como Brasil, El Salvador, Paraguay y Perú; urge reducir la pobreza porque esta situación no permite que más de la mitad de la población de la región pueda desarrollar sus cualidades y aptitudes por falta de una buena educación, salud y nutrición.
Además, como lo señala el Banco Mundial si la pobreza disminuye un 10%, el crecimiento económico puede aumentar un 1% y la inversión hasta un 5%, o sea que la reducción de la pobreza es el mejor negocio para toda la sociedad, salvo para los que viven de un Estado inoperante como "garrapatas", y la escasez de productividad, de transparencia y de competitividad, sean la fuente de riqueza.
El crecimiento económico de 2006 ha sido del 4.6%, para el 2007 se preve del 4% y para el 2008 del 3.7%, por lo que las perspectivas no son tan alentadoras y dentro de este contexto limitado los países deben realizar más esfuerzos para reducir la desigualdad social y económica para activar el consumo y la inversión.-
MUSASHI Nº 53 -Setiembre/Diciembre de 2006
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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