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En la anterior edición se ha descripto el problema de los "freeters" que como trabajadores eventuales no poseen un empleo fijo y que tampoco están dentro de la seguridad social o con coberturas insuficientes. Sin embargo, son jóvenes que todavía tienen ímpetu en trabajar y buscar un camino propio en el desarrollo de su propia vida (ejemplo: ahorrar dinero y poner un negocio, trabajar como cocinero ayudante para ser un chef, etc.). Se ha señalado que de una población laboral de 63 millones existen por lo menos 2.5 millones de "freeters", aunque nuevos datos de la Oficina del Gabinete indican que la población de jóvenes eventuales superan los 4 millones.
El otro fenómeno social que está preocupando dentro de Japón es el aumento de jóvenes y no tan jóvenes, de entre 15 a 34 años de edad, que no prestan interés en trabajar, ni educarse ni formarse profesionalmente (de allí viene la palabra NEET, del inglés "Not in Employment, Education or Training").
Según los cálculos realizados por el Instituto de Políticas Laborales, se ha podido detectar que en el año 2003 unos 630.000 jóvenes son considerados NEET, lo que implica un 2% de la población activa de ese estrato. Se observa una alta concentración en los jóvenes que han terminado la secundaria superior (koko), de entre 17 a 19 años, pues casi el 4% de la población activa no presta interés en trabajar ni estudiar en algo que les permita facilitar el acceso al mercado laboral. El análisis señala que la mayoría de estos jóvenes viven con sus padres y no necesitan pagar alquiler ni comida, que cuando necesitan algo de dinero recurren a trabajos temporales (arubaito), y que según el nivel de parálisis social se pueden distinguir en los que tienen una conducta antisocial y causan revueltas o buscan simplemente la diversión (forman grupos de motociclistas que perturban el tránsito y la tranquilidad nocturna, molestan a los vecinos, etc.), los que prefieren encerrarse en su limitado ámbito cotidiano y manifiestan una conducta depresiva, los que sienten temor a cualquier iniciativa y no se animan a buscar un empleo o iniciar alguna actividad, y los que dejan enseguida cualquier empleo y se sienten frustrados de cualquier iniciativa o trabajo.
Según un comentario que realiza el profesor Masahiro Yamada, de la Universidad de Artes de Tokio, señala que "éstos jóvenes reflejan la inestabilidad y la falta de valores y objetivos de una sociedad, pero son ellos mismos los que incrementan estos factores de inestabilidad. Viven apañados como parásitos dentro de un ámbito familiar que no exige responsabilidades ni decisiones para independizarse como adultos y prefieren esa actitud porque no sufren grandes necesidades en su vida cotidiana" (Sankei Shinbun, 17/5/2004).
M U S A S H I Nº46 - Año 2004, Mayo-Agosto
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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