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En Japón, los cursos de capacitación interna que ofrecen las empresas tienen un enorme valor profesional, pues es una forma de matizar a sus empleados en el ambiente propio de la empresa y brindar una formación pormenorizada en las distintas especialidades de la actividad al acual está dedicada. No solamente es en la parte fabril, sino también en las cuestiones administrativas y contables. Ultimamente, es notorio la capacitación en los distintos niveles de computación por la alta informatización de todos los procesos productivos.
De hecho, las asociaciones empresariales, cámaras de comercio, entidades profesionales y escuelas privadas de formación profesional ofrecen una gama muy amplia de cursos con matrículas y licencias que acreditan un nivel de conocimiento especializado y de aplicación práctica.
Sin embargo, todos estos cursos internos como los contratados externamente, se dan en japonés y en un nivel técnico bastante elevado. Desde el operario fabril hasta los ejecutivos de rango gerencial necesitan permanentemente estar actualizados de las nuevas tecnologías y conocimientos que exigen para competir en el mercado.
En las fábricas, lo usual es que los cursos de capacitación, en principio, sean dictados por los especialistas y técnicos de la misma empresa. Luego, es habitual que sean cursos dictados por las asociaciones empresariales o entidades que promueven el desarrollo de ese rubro industrial. Dentro de este contexto, hay algunos programas de capacitación que son dictados por las escuelas de capacitación del Ministerio de Trabajo, que dependen de las Agencias Públicas de Empleo, como forma de capacitar a los desempleados y reubicarlos en ámbitos relacionados al anterior trabajo.
Si bien ha habido algunos brasileños y paraguayos con muy buen nivel de japonés que han logrado cursar y aprobar estos cursos, por el momento son muy pocos los que tienen las condiciones y cualidades básicas para aprovechar estos programas de capacitación. Por tal motivo, no es que no tengan el derecho a participar de los cursos, sino que además de la experiencia práctica en el trabajo, es indispensable tener un buen manejo del idioma japonés, incluyendo la escritura y la comprensión de texto.
MUSASHI Nº 9, Octubre de 2000
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