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Tras la larga recesión de los noventa, y principalmente desde 1998, los valores del salario promedio siguen en baja, salvo excepciones de las grandes empresas de quienes ocupan cargo de jerarquía o en el directorio.
A pesar de que el ingreso promedio per cápita de los japoneses es de 4 millones de yenes, la Dirección Nacional de Impuestos, en base a la declaración de la renta personal de los asalariados, publicó un estudio en donde señala que el 20% de los hombres que cobran salario no llegan a los 3 millones anual, sin incluir las bonificaciones (datos de 2004). Por otra parte, los que cobran más de 20 millones (190.000 dólares) va en aumento paulatino y ahora ocupan el 0.7% del total.
El salario promedio óptimo, símbolo de la clase media de Japón, que oscila de 5 a 8 millones de yenes, en 1997 era del 33.7% del total, mientras que actualmente ha bajado al 29.5%.
A pesar de que la oferta laboral ha aumentado en estos años también es cierto que ha aumentado el empleo temporal o por agencia y las subcontrataciones, lo que se ve reflejado también en la disminución salarial y en muchos casos en más horas de trabajo, principalmente en los empleados novatos recién graduados que como parte del aprendizaje no suelen cobrar en su totalidad las asignaciones por horas extras. De hecho, no es nada nuevo que los empleados permanentes (sei-shain) no cobren sus sobretiempos a cambio de obtener algún plus en las bonificaciones (aguinaldos) semestrales.
De todos modos, lo que Japón debe hacer es mejorar la productividad laboral, principalmente en el sector servicios y comercio, e incrementar el poder de compra para que la distribución laboral o sea el ingreso neto en base a la hora de trabajo sea más rentable, pues es un 20 a 25% menor que los países europeos y 35% menos que los Estados Unidos. Aunque el salario nominal sea relativamente elevado el poder adquisitivo de los asalariados japoneses no es tanto como muchos imaginan y por ende la calidad de vida y el nivel de satisfacción y felicidad (es un concepto abstracto y subjetivo difícil de medir cuantitativamente) no es tan elevado, al menos así lo indica el profesor Akihiko Matsutani, de la Universidad de Estudios de Políticas Públicas, que ha escrito junto al Dr. Iwao Fujimasa un interesante libro sobre la sociedad japonesa del futuro cuya disminución poblacional es inevitable ("Jinko Genshoshakai no Sekkei", Chuokoron Shinshakan,2004).
En este estrato bajo de 1 a 3 millones se puede decir que están la mayoría de los trabajadores latinos nikkei en un contexto de empleo precario indirecto y bastante desprotegido a nivel de seguridad social (seguros de salud y jubilación).
Musashi Nº 50 Año 2005, septiembre-diciembre
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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