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Los jóvenes de la secundaria o de la universidad que finalizan sus estudios han optado casi siempre en ubicarse laboralmente de manera inmediata para hacer carrera en la empresa, recibir la debida capacitación y buscar la forma de progresar y servir en ella durante toda la vida hasta jubilarse. Los que optan por un puesto permanente parten de esta premisa y hasta ahora este sistema ha funcionado bastante bien para ambas partes, empresa y empleados. Sin embargo, desde la primera mitad de la década de los noventa, finalizada la burbuja económica y en plena recesión, comenzó a incrementar el número de jóvenes que dejan este primer empleo en menos de 3 años (en 1992 era del 23.7%, mientras que en el 2003 la cifra ha aumentado al 35.9%). Se dice que en el primer año dejan el 15% y en el segundo el 26%, por lo que para la empresa es una pérdida muy grande por cuanto todo el costo de capacitación y entrenamiento queda sin recuperar y el empleado que se va se lleva ese know how para ofrecerlo a otra firma.
El problema es que en estos años se observan muchos jóvenes que en vez de buscar un empleo mejor y fijo deciden trabajar de manerar temporal o simplemente vivir como parásito social bajo la cobertura de la familia sin producir nada a cambio (el fenómeno de NEET-Not employment, not education, not training). Según los cálculos del gobierno, ya unos 3 millones de jóvenes y no tan jóvenes (30 a 35 años) están formando a engrosar esta lista de inactivos que no producen, no aportan ni pagan impuestos.
A este efecto, a fin de aminorar la cifra de los que dejan el empleo en menos de 3 años y se transformen en "parásitos sociales", algunas empresas, principalmente del sector servicios, están implementando modalidades más flexibles de contratación y promoción para ampliar las posibilidades de ascensos e incrementos salariales. De todos modos, el Instituto de Investigaciones Laborales del Ministerio de Trabajo de Japón señala que estas medidas de flexibilización en los períodos de contratación, la valorización de experiencias extracurriculares y trabajos de voluntariado en el Japón y en el exterior, los diversos valores agregados que puede ofrecer un empleado es aplicable solo a aquellos con muy buena formación académica o experiencia profesional en ciertas especialidades adquiridas en el anterior empleo. Los que no pueden ofrecer estas condiciones, toda demora en la inserción laboral, todo alejamiento del trabajo y la falta de entusiasmo y ganas de ubicarse en un nuevo empleo, implica menos posibilidades de progreso.
MUSAHI Nº 49 Año 2005, Mayo-Agosto
© J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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