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Accidente de Trabajo

La Ley de Normas Laborales establece que cuando un trabajador se enferma o se lesiona por razones de trabajo o en el trayecto de ida al trabajo o de regreso a su domicilio, el empleador (la empresa) tiene la obligación de asumir los riesgos de esa enfermedad o lesión laboral, haciéndose cargo de todos los gastos inherentes al tratamiento médico, pago por días de reposo, compensación por secuelas o fallecimiento, etc.. Sin embargo, esto no significa que la empresa tenga la obligación de pagar directamente al trabajador los gastos médicos y las demás compensaciones, sino, que la ley exige que la empresa debe estar asegurado al Seguro contra Siniestros Laborales (rodo saigai hoken, usualmente conocido como "rosai hoken") para que a través de este sistema de pagos y compensaciones para siniestros laborales administrado por el Estado, más precisamente por la Inspectoría de Trabajo, cubra todos los gastos inherentes a una lesión o enfermedad causada por el trabajo.

La empresa debe pagar una prima por este seguro, cuyo importe depende del valor del salario de los trabajadores y el tipo de actividad que está desarrollando la empresa. Por ejemplo, una empresa constructora deberá pagar una prima del 0.015 al 0.026, una procesadora de alimentos del 0.009, un taller que procesa metales del 0.016, una imprenta del 0.006, etc. (el porcentaje de la prima oscila del 0.0055 al 0.133). La empresa, por cada empleado que tiene contratado, sin importar si es temporal o permanente, si es a tiempo parcial o completo, debe pagar la prima correspondiente en base al importe del salario. NO PUEDE DEDUCIR DICHA PRIMA DEL SALARIO DEL TRABAJADOR. Debe ser asumida en su totalidad por la empresa.

Por otra parte, si por alguna causa fortuita o intencional la empresa no está asegurada a este Seguro contra Siniestros Laborales, eso no significa que el trabajador quede desprotegido de todas las coberturas que otorga este seguro. Obviamente puede implicar algunas tramitaciones de más ante la Inspectoría de Trabajo para regularizar esta situación, pero bajo ningún punto de vista, ningún trabajador, incluyendo el extranjero indocumentado, queda fuera de protección.

Para evitar que se produzcan siniestros laborales el empleador tiene, también, la obligación de prestar sumo cuidado en el mantenimiento y acondicionamiento de las instalaciones, máquinas y demás equipos para ofrecer al trabajador un ambiente propicio y seguro para el desempeño de sus tareas. Además de dar las instrucciones para el manejo de los equipos y las herramientas debe capacitar debidamente al personal, dando cursillos sobre "seguridad e higiene laboral" (rodo anzen eisei no kenshu)

En Japón, en una población laboral activa de más de 50 millones y casi 3 millones de empresas se declaran unos 134.000 afectados por accidentes y enfermedades laborales, de los cuales cerca de 1.900 fallecen (según datos del año 2000). Del total mencionado, 37.000 son trabajadores del sector manufacturero, 34.000 de la construcción, 15.000 del sector cargas, 2.700 de la forestación, 1.800 de los transporte, etc. A pesar de que hace 5 años atrás han logrado bajar el número de fallecidos a menos de 2.000 trabajadores y pudieron reducir sustancialmente el número (163.000 afectados en 1997) de lesionados por accidentes laborales, en el sector de comunicaciones y transporte se percibe una mayor frecuencia de accidentes. Sin embargo, los accidentes más graves, que en el 2.000 registraron 230 casos causando 1.294 lesionados y 104 muertos, se observan en la construcción (85 casos), industrias (62 casos), transporte y cargas (27 casos), etc. Por otra parte, los siniestros de mayor gravedad el 58 % son accidentes causados por vehículos en la vía pública o de maquinarias de la construcción dentro de las obras, el 23 % contaminación de productos tóxicos, el 4 % por ruptura edilicia, explosiones e incendios, etc. A pesar de que a veces se observan casos de explosiones de gas o de algún producto inflamable, los casos más graves se dan por descuido en el transcurso de ida al trabajo o de regreso al domicilio, y en las mismas instalaciones de la fábrica u obra de construcción por descuido o negligencia en el manejo de las montacargas, grúas y demás maquinarias Por otra parte, las estadísticas del Ministerio de Trabajo, Salud y Bienestar Social señalan que en el 2.000 se observaron 8.083 casos de enfermedades causadas por el trabajo.

Y un dato a tener en cuenta es que el 84 % de los accidentes de trabajo se dan en empresas pequeñas de menos de 100 empleados, donde los sistemas de seguridad e higiene laboral, y los cursos de capacitación sobre seguridad y manejo adecuado de las máquinas y equipos es bastante insuficiente. Es donde, actualmente, muchos trabajadores latinos están trabajando. En el caso de las fábricas y talleres de entre 100 a 299 empleados la posibilidad de accidentes laborales es un 650 % mayor que en empresas con más de 1.000 empleados donde hay una mayor capacidad y disponibilidad de ofrecer seguridad al personal.

Entre las principales características de este seguro figura lo siguiente:

(1) Obligatoriedad: Todo empleador (empresa o particular) está obligado a asegurar a sus empleados, sin importar la cantidad de trabajadores que tenga contratado (en el caso de las actividades particulares dedicadas al agro, pesca o forestación con menos de 5 empleados es optativo). Lamentablemente, muchos de las empresas contratistas de mano de obra extranjera, que de por sí no están autorizados, no tienen tramitado el ingreso a este seguro ante la Inspectoría de Trabajo (lo cual no significa que los trabajadores no puedan gozar de la protección debida).

(2) Los que deben estar asegurados: Todo trabajador, sin importar si es eventual, temporal o fijo, de contratación directo o indirecta.

(3) Ente asegurador: El Estado es el ente asegurador, y las empresas el asegurado o sea el que debe pagar las primas del seguro. El trabajador no debe pagar ninguna prima por este seguro. El empleador no puede descontar el valor de la prima del salario del trabajador.

(4) Cobertura: Cubre todo siniestro ocurrido en el trabajo o como consencuencia del trabajo, pero también los accidentes que se producen en el transcurso a la concurrencia (de ida o de regreso) al lugar de trabajo.

(5) Trámite de las coberturas: Al producirse alguna enfermedad o accidente el trabajador puede iniciar la solicitud de cobro de las coberturas. El empleador debe avalar o certificar (sellar o llenar informes) las solicitudes, pero el solicitante de las asignaciones (o sea el que tramita) debe ser el empleado.

(6) Nivel de las coberturas: Por las reiteradas reformas a la ley, las coberturas de este seguro han sido ampliadas y hoy ofrecen gran seguridad y sustento para todos los trabajadores.

Este sistema de protección es vigente para todos los trabajadores, sin importar desde luego la nacionalidad o la situación de visado (de hecho, aunque fueren ilegales gozan de la cobertura de cada una de las asignaciones, aunque cuando finaliza el tratamiento y los respectivos pagos de cada cobertura tendrá que regresar indefectiblemente al país de origen). En estos años, se han visto muchos casos de trabajadores latinos que nunca gozaron de la cobertura de este seguro, simplemente por desconocimiento o engaño. E incluso, aún hoy, se puede ver situaciones en donde se les descuenta un importe por dicho concepto, cuando las primas deben ser por costeadas totalmente por el empleador. Algunas firmas contratistas inescrupulosas suplen la tramitación de este seguro con un seguro privado para accidentes comunes acordando con la compañía de seguro de que el beneficiario de los pagos sea la misma empresa, y no el trabajador. Esta modalidad no es ilícita, siempre y cuando la empresa se haga cargo de la prima y ponga en conocimiento previo del trabajador.

Por otra parte, aunque la empresa o contratista se haga cargo de todos los gastos médicos y de las asignaciones salariales por reposo, está obligado a declarar el siniestro o la enfermedad ante la Inspectoría de Trabajo, pues de lo contrario el trabajador puede quedar totalmente desamparado al momento de exigir compensaciones por secuelas o pensión vitalicia por incapacidad laboral. La otra preocupación es que muchas veces, el empleador eleva un informe incompleto o falso del accidente para evitar sanciones o medidas correctivas de la Inspectoría Laboral

A este efecto, ante un accidente, lesión o enfermedad provocado por el trabajo se recomienda lo siguiente:

(1) Notificar y consultar ante la Inspectoría de Trabajo (rodo kijun kantokusho) de la jurisdicción donde está ubicada la empresa.

(2) Atenderse en un Hospital para Siniestros Laborales (rosai byoin) u hospitales acreditados para estos casos (rosai shitei byoin). Al momento de recibir las primeras atenciones médicas señalar al médico de que esa lesión o enfermedad es causada por trabajo (rosai).

(3) En caso de que la empresa no colabora con el trámite de cobro de las coberturas de este seguro, el trabajador debe solicitar a la Inspectoría el formulario 5 (ryoio hosho kyufu seikyusho) para que sea certificado por la empresa y que luego a través del hospital sea elevado a la Inspectoría los gastos ocasionados, caso contrario, tendrá que hacerse cargo de la totalidad de los gastos a través de su seguro de salud y luego, finalizado el tratamiento, realizar engorrosos trámites para obtener el reintegro.

(4) Para tramitar la asignación por reposo, debe solicitar el formulario 8 (kyugyo hosho kyufu seikyusho) en la Inspectoría para que sea certificado por la empresa y por el médico.

(5) Al finalizar el tratamiento, si quedan posibilidades de una secuela, deben solicitar el formulario 10 (koishogai hosho kyufu seikyusho) para que junto al informe médico final, la Inspectoría dictamine si es objeto de indemnizaciones por secuelas (en estos casos, la Inspectoría puede formar una Junta Médica para corroborar la secuela y el grado de discapacidad). En este trámite no se requiere ninguna constancia de la empresa. El dictámen de si el trabajador puede ser beneficiario de un cobro por secuela se produce después de 18 meses desde el inicio del tratamiento, siempre y cuando, no logra retornar a la situación anterior a la lesión o si los médicos admiten que no puede esperarse una curación que permita recuperar las capacidades previas al accidente.

(6) No hay que olvidar que cualesquiera de las asignaciones son pagadas por un fondo especial del Estado para siniestros laborales directamente a la cuenta bancaria del trabajador (y no de la empresa, como ya ha pasado en algunos casos). De cualquier manera, en cuanto a los detalles de la tramitación y presentación de las solicitudes es recomendable que lo hagan personalmente en companía de un traductor idóneo. Aunque la empresa se niegue a colaborar con la tramitación, el trabajador puede forzar a través de la Inspectoría el cumplimiento de las tramitaciones y gozar de todas las asignaciones mencionadas (cuando la firma se declara en quiebra o cambia de nombre o de personería jurídica, puede dificultar un poco más estas tramitaciones, pero si se demuestra correctamente la existencia de esos cambios y la responsabilidad del anterior empleador el trabajador goza de toda la protección que corresponde por ley).

Entre las razones que una empresa evita declarar un accidente o enfermedad causada por el trabajo es porque, además de tener que paga una multa y hacerse cargo de fuertes erogaciones para acondicionar los sistemas de seguridad industrial, provoca una imagen muy negativa ante los clientes y usuarios que pueden repercutir en las ventas y transacciones, principalmente pueden perder contratos con las empresas madres.

 
 
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