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Dentro de las noticias sobre una lenta pero progresiva recuperación de la economía japonesa basada en el aumento de las exportaciones, principalmente a China, y de las inversiones en bienes de capital de las grandes empresas para modernizar las plantas industriales de alta tecnología dentro de Japón, las firmas como Teikoku Data Bank y Tokyo Shoko Research han publicado recientemente los informes de las actividades empresariales del 2003 donde señala que el número de quiebras de empresas ha bajado un 16.6% con respecto al año anterior.
Sin embargo, el monto total de las deudas que se han contabilizado por estas quiebras supera los 100 mil millones de dólares y que corresponden a 15.466 empresas, y alertan de que muchas pequeñas y medianas firmas siguen en un estado muy endeble en lo financiero y con exceso de deudas por lo que si no logran mejorar sus finanzas antes de un posible aumento de las tasas pueden llegar a entrar en la fila de los quebrados.
Lo que está aumentando indefectiblemente es el número de personas que se declaran en quiebra (jiko hasan) ante los tribunales, pues en el 2003 se han registrado 242.377 casos. Son jóvenes, amas de casa, empresarios particulares, ejecutivos de empresa, etc., principalmente de entre 25 a 45 años de edad, que ante la falta de recursos piden prestado a agencias prestamistas, cuya tasa máxima admitida por ley es del 29.2% al año, aunque cuando pasan los límites prestables piden a prestamistas usureros que en cuestión de meses entran en estado de quiebra.
Aun tratándose de un prestamista normal, si una persona adquiere un préstamo de 1 millón de yenes a una tasa del 29.2% (en general es un poco más baja) a los 5 años estaría pagando 3.6 millones. Si se producen retrasos en los pagos las penalizaciones son acumulativas con tasas que superan el 35% o más.
El uso abusivo de las tarjetas de crédito en gastos superfluos o para cubrir faltantes de caja, la falta de crédito de los bancos a particulares, etc. provocan e incitan a que muchas personas pidan créditos de manera muy simplicada en agencias como Takefuji, Aiful, etc. (que son las que más publicidad realizan en TV y que obtienen ganancias extraordinarias por su actividad) por valores no muy elevadas en un comienzo, pero que su acumulación puede resultar totalmente contraproducente porque al entrar en la lista de morosos son vendidos esas deudas a cobradores que no eligen la metodología de cobro y hasta pueden destruir la fuente de trabajo o la familia de deudor.
Es por eso que ante la imposibilidad de pagar las deudas muchos deudores particulares optan tramitar judicialmente la quiebra personal.
Generalmente deben contratar un abogado y realizar todas las declaraciones de deudas y bienes para liquidar sus pertenencias y si el juez declara la quiebra personal (kojin hasan senkoku) quedará exento de asumir los compromisos contraídos y podrá reiniciar su vida, aunque con algunas limitaciones como la no apertura de una cuenta bancaria o emisión de tarjetas de crédito, etc. Se dice que los honorarios del abogado pueden oscilar los 500 mil yenes.
(c) JAM- MUSASHI-N 45, ENERO-ABRIL DE 2004.-
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