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Según los pronósticos del gobierno, el Japón crecerá durante el 2005 un 1.6% en lo real y un 1.3% en lo nominal, cuando casi todos los think thank privados señalan que el real sea del 1.3% y el nominal del 0.6%. Tal vez a los ojos de la ciudadanía no sea mucha diferencia pero la existencia de factores inestables, principalmente desde el exterior como la suba de precio del petróleo y las posibles dificultades en el aprovisionamiento para un país que no tiene pozos propios y las reservas no superan los 120 días, la caída del dólar que ahora está sostenido por la compra de bonos de la deuda de parte de los países asiáticos y que puede incidir aun más en la competitividad de las exportaciones japonesas, etc., puede que comprima más de lo previsible la economía doméstica y el consumo interno, pues éste último es, según las autoridades, el factor de crecimiento para el próximo año.
Mas allá de estos pronósticos, las medidas gubernamentales de incrementar los impuestos y reducir las deducciones tributarias no van a promover el consumo porque los ahorros de los particulares tienden a reducirse y no se observan síntomas de una recuperación del valor de la tierra y de los inmuebles (salvo ciertos puntos comerciales claves de Tokio y algunas ciudades dado que en el resto del pais las posibilidades son muy escasas) que ha sido la fuente de riqueza y financiamiento de este país. Los bancos que han "liquidado" buena parte de las deudas incobrables lo hicieron gracias a la ayuda de los fondos públicos y de una drástica persecución de los morosos y desde luego, como ha sido siempre, de obtener rentas abusando de la "generosidad de los ahorristas" que no protestan por los bajísimos, mejor dicho nulo, intereses que ofrece (0.1%), a cambio de cobrar altas tasas en los préstamos que otorgan (3 al 4% para los hipotecarios, 5 para la compra de vehículos y más del 10% para otros usos).
Y la deuda pública es un tema impostergable que sin la generación de recursos fiscales genuinos (aumentos en los tributos) no es posible solucionarla, pero parelalamente a este esfuerzo obligado y exigido a los contribuyentes va a ser necesario una reducción drástica de los gastos superfluos de las empresas y fundaciones públicas que no ofrecen ganancias ni información transparente para realizar siquiera un diagnóstico realista que permita exigir el mismo esfuerzo que se exige a la población en general. Un dato anecdótico es que la Corporación Pública de Carreteras y Autopistas, que está bajo reforma y en un proceso de privatización, posee una deuda acumulada de 400.000 millones de dólares, cifra que representa la mitad del presupuesto oficial del Estado japonés.
M U S A S H I Nº47 - Año 2004, Setiembre-Diciembre
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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