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- No hace falta buscar la perfección. Busque ejemplos cercanos.
- Con el "toque latino" es totalmente viable desarrollar un negocio.
- Eso sí, no olvide que los japoneses no son latinos. Adapte algunas cosas.
Como complemento de la nota "Emprender negocios no significa siempre ganar más" la incógnita es si los migrantes extranjeros pueden hacer crecer un negocio en este competitivo y exigente mercado japonés. Sin ser muy iluso, la respuesta es: SI.
Además de regularizar debidamente el negocio, un proceso que puede llevar un poco de tiempo, de paciencia y algo de dinero, el marketing que uno puede desarrollar en el barrio donde opera por ejemplo un restaurante o negocio de productos típicos es totalmente viable sin un enorme costo adicional. Desde luego que lo ideal sería que el propietario o la cónyuge, generalmente la que atiende y lleva la caja, hable mas o menos bien el japonés y pueda establecer una comunicación fluída con los proveedores y clientes japoneses, pero la realidad es que hay miles de restaurantes étnicos, llámense chinos, vietnamitas, tailandeses, filipinos, etc, cuyos propietarios con su toque distintivo de origen y un japonés a medias mal pronunciado son exitosos. También hay miles de negocios japoneses que ofrecen menúes étnicos o semi étnicos (adaptados a la manera japonesa por decir de alguna manera) que logran facturar bastante bien.
Muchas veces los programas televisivos japoneses presentan locales viejísimos con cocineros caseros o al mismo propietario como"chef", mesas desgastadas y cocinas no muy acondicionadas, publicidad y aparentemente marketing casi nulo, y, sin embargo, casi siempre, está lleno de clientes asiduos o cuasi permanentes. No ofrecen un ambiente muy sofistificado ni moderno, no son restaurantes de lujo ni mucho menos, no están a la moda ni tampoco existe la atención sistematizada de un manual de "procedimiento", sino que es un ambiente familiar, ameno, tranquilo, alegre (lo que no significa ruidoso) y desde luego relativamente económico (tampoco es que sea excesivamente barato como los "family restaurante" (cadena de restaurantes de comida rápida o semi-rápida).
Si uno observa cómo son los restaurantes coreanos y chinos de larga permanencia, no es difícil comprender las razones de su existencia y de su continuidad. Poseen todos estos elementos y una cordialidad de tipo familiar, si se quiere afectiva para con todos.
El problema de los locales latinos que no prosperan o no captan clientela japonesa es que son generalmente ruidosos (música molesta y poco apta para degustar platos al mediodía como a la noche), locales fríos en invierno y no frescos en verano (al parecer por "ahorrar" electricidad o gas), demasiado oscuro o luces tenues mal ubicadas, la carta de menú solo en castellano o en un japonés mal traducido, atención poco cordial, demora excesiva en traer los pedidos o los trae de manera desordenada sin pensar en el ritmo adecuado para que puedan disfrutar a punto los distintos platos, factura poco transparente o no detallada de los pedidos, etc. Obviamente así es imposible que un cliente retorne nuevamente y hagan publicidad de "boca en boca" que permita atraer a nuevos clientes.
Mientras, en los restaurantes chinos del barrio chino de Yokohama, el de las calles laterales donde casi un 100% son propietarios particulares y de manejo familiar, la aclimatación del ambiente es medianamente bueno, los sanitarios son limpios y después de cierto uso alguien del personal verifica si falta algo o si no está muy sucio, los menúes del día o los combinados del mediodía son de fácil identificación por fotos y bien claro los precios, la atención no siempre es muy simpática pero cumplen con lo necesario y prestan atención a lo que quiere el cliente y en su pobre japonés -muchas veces son estudiantes chinos que están estudiando japonés y por lo tanto no tienen buena comprensión, pero casi todos los japoneses en vez de molestarse suelen tomar una actitud complaciente porque ven ese esfuerzo en aprender, pues en la placa identificatoria además del nombre dice "kenshuchu"(en etapa de capacitación). No existe una decoración ostentosa pero es posible ver posters del país (no necesariamente de China, sino puede ser de Taiwán, de Hong Kong, etc), una bandera, algún producto típico, etc. La carta de menú está en japonés y chino, algunos hasta en inglés, y cuando son platos no muy conocidos suelen hacer una breve descripción de los ingredientes y las propiedades o virtudes que tienen (generalmente un tanto exagerados aludiendo a que son buenos para la salud, la piel, etc). En tal sentido, los latinos deberían adaptar estas pautas que no conllevan un costo adicional muy oneroso, pues con solo poner unas fotos y describir las "exóticas propiedades" heredadas del Imperio Inca -en el caso de los peruanos- o colocar algunos mitos o cuentos populares tradicionales que avalen las virtudes de esos ingredientes llamaría la atención de los japoneses.
Y en cuanto al sabor de los platos es obvio que hay cocineros y propietarios que prefieren mantener su postura de hacer prevalecer el sabor original y otros que no prestan inconveniente en adaptar al paladar japonés. Pueden ofrecer ambas versiones pero sin olvidar que la dieta japonesa es diferente al latino y que los platos "fuertes y típicos" deben ser ofrecidos con ensaladas o alguna guarnición suave (arroz blanco sin condimentación o condimentación muy suave) para que el japonés que no está acostumbrado pueda apreciarlo y saborearlo sin que se canse o que la lengua quede adormecido por el exceso de condimentos fuertes (no hay que olvidar que en las comidas japonesas no existe platos muy picantes). Junto a este factor hay que medir bien el volumen y la manera en que se sirve, máxime cuando son mujeres. Y esto a la vez debe reflejarse en el precio. Puede haber tranquilamente una media porción como también una porción doble para que un plato lo puedan compartir entre varios.
En fin, la recomendación para ir mejorando la atención y el nivel de servicios de los restaurantes y comercios latinos es que los propietarios y los familiares que lo apoyan vean otros ejemplos relativamente exitosos, vean la conducta de los que sirven y el de los clientes y lo adapten dentro de sus limitaciones y posibilidades a su negocio. Para empezar, con un poco de voluntad y predisposición, y con un poco dinero y flexibilidad, es totalmente posible.
MUSASHI Nº 56 -Setiembre/Diciembre de 2007
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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