No son pocos las familias latinas (brasileños, peruanos, bolivianos, etc.) que en estos años se han aventurado a abrir un restaurante de comida típica. Sin embargo, por falta de conocimiento de las particularidades del mercado japonés, no supieron adaptarse a el y tuvieron una vida útil bastante reducida dejando solamente deudas y frustraciones a su familia y socios.
Los que se dedican solamente al mercado latino tienen muy pocas posibilidades de sobrevivir, pues las pautas de consumo de los mismos latinos están cambiando y a medida que prolongan su estancia en este país, van adoptando o adaptando los ingredientes japoneses (que se adquieren a precios mucho más económico que los de su propio país) al paladar propio.
Entre las causas por las que no logran ampliar su clientela, una es la falta de conocimiento del mercado, la poca capacidad de adaptar -tanto en el sabor como en la presentación- los platos típicos al consumo japonés, el alto precio de cada plato, volúmen excesivo para el japonés medio, la falta de publicidad en las revistas japonesas, la atención poco personalizada en japonés, la poca información y la poca capacidad de explicar las características de los platos y sus ingredientes, etc. Hoy, hay una gama muy amplia de restaurantes de comida étnica de todos los países del mundo, principalmente asiáticos que siendo tan diferentes en la condimentación de los platos han logrado posicionarse en el mercado japonés. Un ejemplo son los arrollados primavera (harumaki) vietnamita que en casi todos los almacenes (depaato) de categoría lo ofrecen como algo típico.
En todo Japón, existen unos 440.000 establecimientos, de los cuales 90.000 son cafeterías, 82.000 restaurantes populares, 62.000 de comida china, 42.000 de sushi, 39.000 de comida japonesa de mediana y alta categoría, 35.000 de soba y fideos como el ramen, 32.000 de comidas occidentales, 20.000 de carne asada estilo coreano (yakiniku ), etc. El promedio de empleados por cada establecimiento son 5, ocupando en total más 2,7 millones de trabajadores. El promedio de gasto por cada unidad familiar en restaurantes es de unos 165.000 yenes al año, aunque en las mujeres el promedio anual supera los 230.000 yenes. En este contexto deben competir los restaurantes latinos. La mejor manera de aprender las pautas de consumo de los japoneses es la de ir a comer donde realmente hay una buena concurrencia de sus clientes. Luego, sería cuestión de buscar y definir el segmento consumidor (familias, hombres solamente, jóvenes, mujeres, etc.). Según la opción que se tome, el propietario podrá diseñar una estrategia de mercado mucho más efectiva, teniendo en cuenta realmente las necesidades y los costos que debe superar.
(MUSASHI N 23, Diciembre de 2001)
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