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Dos consejeras que trabajan en Toyohashi y asisten a la comunidad latina señalan algunas preocupaciones que es importante tenerlas en cuenta:
1) Muchos niños no tienen un ambiente familiar estable ni seguro que les permita concentrarse en los estudios.
2) Se puede decir que la visión cortoplacista de los padres que siguen pensando como "dekaseguis" es el mayor obstáculo para ir resolviendo los problemas de abandono o dejadez escolar de los niños.
3) Aunque logren superar y finalizar con buenas calificaciones la etapa primaria y secundaria básica, por falta de preparación previa y un plan de estudios complementario adecuados no logran ingresar a la secundaria superior o a la universidad, porque, en muchos casos, los mismos padres no estaban debidamente informado de los niveles que se exigen para cada ingreso, ni tampoco de los costos y las tramitaciones respectivas. Se observa cierto desinterés en los padres en los estudios superiores de sus hijos, tal vez porque muchos creen que en unos años estarían regresando al país de origen (de hecho, no están regresando o aunque regresen en unos meses suelen retornar nuevamente al Japón).
4) Antes de pensar si es conveniente la escuela brasileña (la comunitaria) o la japonesa, los padres deberían planificar sus vidas y en base a ello la educación de sus hijos y el perfil de educación que se quiere dar a ellos. Desde luego que en cada tipo de escuela existen ventajas y desventajas, y los padres pueden optar por algunas de ellas porque por ley no están obligados a enviar a sus hijos a las escuelas japonesas, pero deberían preocuparse más en conocer las particularidades de cada escuela, sus instalaciones, niveles de los maestros, sus costos, etc.
5) Si se obliga por ley que los niños extranjeros también concurran a la escuela japonesa (primaria y secundaria básica) es muy posible que se logre frenar la alta deserción escolar y dar una respuesta más efectiva a los padres, sin embargo, las dudas y las incertidumbres existentes, el ambiente familiar y las preocupaciones por el bajo nivel de aprendizaje, etc, no significan que se resuelva de manera automática los actuales problemas. La educación siendo obligatoria, también es un derecho de los niños de aprender y de los padres de permitir que sus hijos se eduquen dentro de un esquema establecido.
6) En cuanto al aumento de la delincuencia juvenil las causas son muy complejas y depende de cada entorno familiar y comunitario, aunque el elemento constante que se observa es que muchos de esos jóvenes fueron traídos por sus padres mientras estaban estudiando en el país de origen e "incorporados" de manera brusca en los colegios japoneses sin ninguna orientación previa ni estudio preparatorio del idioma japonés. Se resienten porque ven que las decisiones de los padres fueron bastante arbitrarias y poco reflexivas, pues la vida en Japón es monótona y sin muchos estímulos de afecto como estaban acostumbrados en sus países.
7) Las escuelas comunitarias de los brasileños son a tiempo completo y pasan casi todo el dia en esos establecimientos, que como infraestructura es totalmente insuficiente. Encima, los padres que dicen "regresar pronto al país" siguen residiendo en Japón e incluso cuando sus hijos terminan sus estudios en estas escuelas recién ahí se dan cuenta que no tienen muchas alternativas de trabajo en esta sociedad y sus empleos son tan precarios, duros e inestables como los suyos. Además, los conocimientos de idioma japonés, de Japón en general y de sus costumbres y pautas sociales, etc. que adquieren en estas escuelas comunitarias no son suficientes como para mejorar el perfil de inserción social y laboral en este país, y encima, insuficiente en el país de origen para los que regresan.
Muchas de estas escuelas no están integradas a la sociedad japonesa y no hay retroalimentación constructiva para mejorar el entendimiento y la comprensión mutua.
Las consejeras escolares tienen como misión explicar el sistema educativo japonés, tanto en japonés como en otros idiomas, de orientar a los padres, de ser el nexo entre las escuelas y los padres extranjeros, de visitar las escuelas y las familias para mejorar la comunicación, por lo que no son funcionarios que pueden hacer uso de un poder administrativo para corregir una situación irregular. Sin embargo, más allá de que dispensan un gran respeto por la decisión de los padres en ubicar a sus hijos en las escuelas comunitarias, creen que si los padres no asumen esta responsabilidad de educar debidamente a sus hijos, de ofrecer un ambiente lo más propicio posible a sus hijos, las escuelas que son mera estructura y un sistema establecido, no podrán resolver los diversos problemas sociales y familiares que afectan a los niños latinos de la zona de Toyohashi.
NOTA: Por solicitud de las consejeras se ha respetado su privacidad y por tanto no se dará a conocer sus nombres.
M U S A S H I Nº48 - Año 2005, Enero-Abril
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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