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Según la obra publicada escrita por el profesor Yoshio Higuchi de la Facultad de Comercio de la Universidad de Keio titulada "Empleo y desocupación desde el punto de vista económico (koio to shitsugyo no keizaigaku)" señala en sus primeros capítulos que una formación académica superior (técnica y universitaria) implica mayor seguridad en el empleo, principalmente en países como Estados Unidos, Francia, Alemania y Gran Bretaña. En base a los datos del año 1998 describe que por ejemplo en Estados Unidos, la tasa de desempleo para los que tienen estudios básicos (primaria y secundaria básica) ha sido del 8.0 % (9.3 % para las mujeres), mientras que para los que tienen estudios superiores ha sido de apenas el 2.0 %. En Gran Bretaña, esta brecha ha sido del 13.7 % y 2.7 %, respectivamente. Esto demuestra la importancia de terminar una buena carrera universitaria, pues además de garantizar un mejor ingreso ofrece mayor seguridad en el empleo, y aunque uno quede desempleado, las posibilidades de una recolocación son mucho mayores (desde luego que no siempre con los mismos niveles de ingreso, pues eso está sujeto al ambiente económico y al rubro o sector en que trabaja).
Sin embargo, en el caso de JAPON, la brecha es muy baja en comparación a los demás países industrializados. Cuando la tasa de desempleo es del 5.7 %, para los que tienen la educación básica es del 5. 3 % y para los que tienen estudios superiores es del 2.2 %; incluso, entre las mujeres, prácticamente la diferencia es escasa, pues es del 3.0 % y 3.5 %, respectivamente. Este último fenómeno se da también en Corea del Sur. El profesor Higuchi explica que esto se debe a que, a pesar de existir voluntad y motivación para trabajar, el mercado laboral japonés no ofrece un ambiente propicio para promover el empleo de las mujeres en tareas más profesionales o gerenciales, como tampoco se dan buenas condiciones de reubicación para aquellas que dejaron una vez el trabajo por matrimonio o crianza de los hijos puedan retomar el empleo anterior u otro en condiciones similares (por eso posteriormente ingresan en las filas del empleo eventual y temporal).
En Japón, el 95.8 % del alumnado finaliza la secundaria superior (kooko), el 10 % finaliza una carrera terciaria de 2 años (20.2 % son mujeres y 2.1 % son hombres) y el 38.2 % ingresa y prácticamente finaliza una carrera universitaria (46 % hombres y 29 % mujeres). Los jóvenes japoneses se preparan desde la escuela primaria para ingresar en alguna universidad o escuela técnica; sin embargo, en todo el país existen más de 600 universidades (99 nacionales, 66 públicas y 457 privadas) y casi la misma cantidad de escuelas técnicas y terciarias para carreras de 1 a 2 años que en sus diferentes disciplinas permiten ofrecer una oportunidad muy amplia de estudio para todo el estudiantado. La generalización de los estudios superiores es una de las causantes de que exista poca diferencia en los ingresos y en la tasa de desempleo.
De todos modos, los tiempos en que una carrera universitaria ofrecía una mayor garantía de estabilidad laboral han quedado en el pasado. Mal sea la formación académica que se tenga, los trabajadores deben realizar mayores esfuerzos en invertir por su cuenta en su propia capacitación y estar a la altura de poder responder a las nuevas necesidades. Los que están trabajando como operarios de construcción tendrían que adquirir licencias para manejar máquinas más complejas, los que están en la industria alimenticia tomar cursos de elaboración, higiene, etc, y los que son ejecutivos de empresas realizar posgrados o cursos específicos para mantener los niveles de competitividad que el mundo laboral de este momento exige.
(MUSASHI Nº 23, Diciembre de 2001)
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