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En varias ediciones anteriores se ha señalado el incremento de alumnos que abandonan temporalmente sus estudios en la secundaria básica (chugakko), que al año superan los 100.000 adolescentes. A este efecto, el Ministerio de Ciencias y Educación encomendó un estudio de seguimiento al equipo de estudio del Profesor Yoji Morita de la Universidad Municipal de Osaka, que se realizó a través de encuestas a más de 26.000 jóvenes que en su momento habían abandonado los estudios.
El 44.5 % contestó que había dejado los estudios por problemas con los compañeros (en parte especifican el ijime, o sea, el fenómeno de hostigamiento dentro de la escuela), el 27.6 % por falta de interés en los estudios, y el 20.8 % por problemas de incompatibilidad con los profesores. Los mismos han señalado, también, que el 36.0 % se sienten arrepentidos por haber abandonado en algún momento la secundaria, el 31.3 % no tuvo otra alternativa y apenas el 27 % opina que fue una opción acertada.
Finalizada esta etapa escolar, el 65.3 % siguieron los estudios de la secundaria superior (kooko), el 28.3 % entraron al mercado laboral, y un 13.1 % no trabajaron ni estudiaron. De los que continuaron estudiando o trabajando, lamentablemente el 56.5 % contestó de que no encontraron satisfacción en ello ni lograron los resultados esperados (índice de frustración). Dentro de este contexto, de los que continuaron estudiando, el 37.9 % no han logrado terminar la secundaria superior, por lo que sus posibilidades de inserción laboral se vieron sumamente limitadas o en condiciones de suma precariedad y en tareas muy poco calificadas.
Los encuestados que son jóvenes de entre 20 a 21 años de edad, un 22.8 % siguen sin trabajar ni estudiar y no encuentran un lugar apropiado dentro de la sociedad.
Si bien no existen datos precisos a nivel nacional de los adolescentes latinos que abandonan directamente o ni siquiera concurren a la escuela, según el estudio realizado en Toyohashi-Prefectura de Aichi, por la organización civil FRONTIER TOYOHASHI, apenas la mitad de los niños en edad escolar primaria están asistiendo a las escuelas japonesas y solamente un tercio a la secundaria básica. Aún considerando que alguno de ellos está estudiando en escuelas brasileñas de la zona o tomando cursos a distancia del Perú, el índice de abandono es alarmante.
El mayor problema es que cuando no encuentran cómo desahogar sus sentimientos de frustración y resentimiento (hacia sus padres, a la sociedad, a sí mismo, a la escuela donde acudió, etc.), muchas veces, promueven la formación de pandillas y grupos antisociales que terminan involucrados en delitos de diversa naturaleza (manejo sin licencia, accidentes de tránsito, peleas callejeras, violaciones, tráfico y consumo de estupefacientes, prostitución juvenil, etc.). Hay suma preocupación por parte de las instituciones japonesas y organizaciones nikkeis de Brasil y Perú sobre esta cuestión, pues los índices de delincuencia juvenil en las prefecturas de Aichi, Shizuoka, Gunma, etc. son sumamente elevados. Si bien es necesaria una asistencia social por parte de entidades que protejan al menor, el primer paso es la toma de conciencia de los padres, del propio jóven y de la comunidad latina en su conjunto.
(MUSASHI Nº 21, Octubre de 2001)
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