|
Aun tratándose de la educación obligatoria en donde el Estado garantiza el acceso a la educación pública, en Japón, existen gastos complementarios que para la primaria son de unos 100.000 yenes al año, para la secundaria básica de unos 170.000 yenes y para la secundaria superior de unos 340.000 yenes. Si se tratare de escuelas privadas, sea el nivel que fuere, son entre 700.000 a 1.000.000 de yenes al año (hay escuelas de renombre que superan el 1.5 millón anual).
Un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones de la National Life Finance Corporation (kokumin seikatsu kinyu koko) a unas tres mil familias que están gozando de un crédito escolar para sus hijos otorgado por este fondo, dan cuenta que por cada hijo/a en la escuela secundaria superior implica una erogación básica de unos 500.000 yenes y otros 380.000 yenes anual en concepto de cursos de apoyo y demás pagos relacionados a la educación. Si se trata de un universitario, la suma de eleva a 1.4 millón de yenes, por lo que si se calcula los 3 años de la secundaria superior y los 4 años de una carrera universitaria común, los costos globales llegan a 9.7 millones de yenes.
El promedio de ingresos de estas familias oscilan los 6.5 millones anual, por lo que los costos de educación implica casi un 33% de los ingresos y la carga financiera por el crédito escolar el 18%.
Para las familias que tienen a sus hijos estudiando en otra prefectura y por lo tanto viven alquilando un apartamento o dormitorio estudiantil, los padres envian aproximadamente 1,3 millón al año.
A fin de aminorar la carga económica, el 42% de los universitarios debe realizar trabajos temporales a tiempo parcial y el 41% de los padres se ve obligado a recurrir a los ahorros a plazo fijo realizados oportunamente o a seguros para la educación (ikuei hoken). En más de la mitad de las familias se han vistos obligados a reducir los gastos en vestimentas, viajes y ocios, comidas (incluyendo la comida fuera de casa), etc.
Esto ilustra fehacientemente lo difícil que es enviar a los hijos a completar una educación superior. Es por eso que es de vital importancia definir bien el perfil educativo y profesional que se quiere obtener y no desperdiciar la oportunidad de acceder a una educación superior. Las familias latinas, que en general, apenas llegan a un ingreso anual de 4 millones al año deben evaluar muy bien las posibilidades y los hijos tomar suma conciencia de este esfuerzo que logran realizar los padres.
© JAM-MUSASHI Nº44,2003/9-12
|