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- Una carrera en una universidad cuesta mínimo 4 millones de yenes.
- Muchas familias están recortando los gastos para pagar los estudios de sus hijos.
- Algunas universidades están eximiendo el pago si la familia tiene menos de 4 millones.
A pesar de que un poco más del 51% de los que terminan el bachillerato (koko) siguen una carrera de grado y casi un 20% carreras técnicas de dos años, cada vez para muchas familias el costo de enviar a sus hijos a la educación superior es una erogación nada despreciable.
Si es una universidad nacional, prefectural o municipal y concurren desde su domicilio el costo fijo anual por matrícula y estudio rondaría un poco más del millón de yenes y si es a una universidad privada alquilando un apartamento superaría los 2.5 millones al año. O sea que para una carrera de 4 años el erogación básica estaría entre 4 a 10 millones de yenes.
Es inevitable que el nivel de ingresos de los padres puede incidir en la educación de los hijos, pues si son familias con menos de 4 millones de ingreso anual el porcentaje de ingreso a las universidades solo es del 22% y si tienen más de 10 millones ese índice supera el 44%, o sea el doble. De todos modos, para ingresar a una muy buena universidad nacional es condición necesaria que el postulante tenga buenas calificaciones en la secundaria y se prepare muy bien en alguna academia privada (juku - yobiko) desde el bachillerato.
Muchos padres aunque no tengan los recursos suficientes recortan sus gastos cotidianos para ahorrar todo lo posible para que sus hijos puedan ingresar y concurrir a una universidad. Un estudio de la Caja de Crédito para el Consumo (Kokumin Seisaku Kinyu Koko) da cuenta que las familias con ingresos insuficientes para costear la universidad de sus hijos el 68% recorta los gastos de comer afuera, vestimentas, etc., el 44% hace que los mismos hijos hagan trabajos eventuales (arubaito) para generar recursos propios para los gastos diarios de los estudios y el 39% de las familias recurre a los ahorros a plazo fijo y a las pólizas de seguro para la educación. Y un estudio hecho por el Sindicato de Personal de la Educación de Tokio señala que el 30% de los padres que envian a sus hijos a una universidad privada están endeudados con el banco, cuya suma promedio es de 2 millones.
Universidades es lo que sobran pero la población joven se hace cada vez más escasa por los efectos de la baja natalidad de los últimos decenios. El 47% de las universidades privadas no están logrando cubrir sus vacantes y en carreras cortas de 2 años esa situación se eleva al 67%. La universidades buscan "captar clientes" a toda costa para sobrevivir y en ese sentido se podría decir que en las privadas casi el 100% de los postulantes pueden ingresar a alguna carrera. Los padres presienten que sin un "título" las posibilidades de inserción laboral de sus hijos se hace más difícil y por eso se endeudan para costear una carrera. Es un círculo vicioso muy complejo porque ese "título" no asegura en nada un buen trabajo, ascensos y estabilidad laboral.
Muchas carreras y universidades no ofrecen contenidos que estén a la altura de las necesidades del mundo laboral y empresarial. Tal vez, las carreras técnicas de un "senmon gakko (escuela técnica o terciaria de 2 a 3 años)" es mucho más práctico y efectivo para una inserción laboral relativamente más segura.
Durante el año 2008 muchas universidades, incluyendo las más famosas como la de Tokio, están ofreciendo exenciones en el pago a alumnos de familias con menos de 4 millones de ingreso anual. Las privadas están dando becas o préstamos con muchas facilidades e incluso bajando el precio de la matrículo inicial, pero lo que no tienen que olvidar es que para acceder a las becas es necesario tener buenas calificaciones y que los préstamos deben ser devueltos en 4 ó 5 años desde el momento que egresan.
MUSASHI Nº 59 - Setiembre - Diciembre de 2008
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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