En una encuesta realizada por el diario Yomiuri Shimbun en enero pasado a universitarios y graduados se pudo saber que el 70 % ha contestado que no había logrado adquirir los suficientes conocimientos técnicos y especializados que son necesarios en la vida laboral y el 84 % señaló que esta insuficiencia puede afectar negativamente a la competitividad y el desarrollo tecnológico de las empresas. A pesar de que el 61% contestó que estaba insatisfecho por la universidad, solamente el 35 % indicó que la universidad es un lugar para adquirir esos conocimientos. El 53 % respondió que la universidad es un ámbito para hacer amistades y participar en grupos de afinidad extracurricular.
Por otra parte, si bien el 64 % señaló que a sus hijos lo haría ir a la universidad o hasta un posgrado, el 73 % dijo que lo dejaría a criterio de los hijos y que no los obligaría a ir.
En Japón, el 47 % de los varones y el 33 % de las mujeres contínuan los estudios universitarios y egresan de ellas. Existen 99 universidades nacionales (621.000 alumnos), 75 públicas (116.000 alumnos) y 512 privadas (2 millones). Desde la década del 90 hay una preocupación por el bajo nivel académico de las universidades en general, principalmente de las privadas que hoy por la disminución de la población joven está provocando cierres y fusiones y un enorme deterioro en el nivel. Las universidades nacionales también están bajo importantes reformas que provocarán algunas fusiones y motivarán una mejora en el nivel de los profesores. Hasta ahora, el mayor escollo ha sido el ingreso, pero una vez en los claustros casi el 100 % de los alumnos ha egresado de estas "casas de estudio" (muchas privadas se han transformado en verdaderos parques de entretenimiento). Esta modalidad absurda está siendo revisada para estar al nivel de los demás países industrializados y buscar la excelencia académica que debe ofrecer una universidad.
De todos modos, a pesar el aumento del desempleo, el 76.7 % de los graduados logra insertarse laboralmente al finalizar la carrera (para los graduados de la secundaria superior es del 60.3 % y para los de la secundaria básica es del 50 % aprox.). Por el momento es una cifra más que envidiable si comparamos con la de los países de la región latinoamericana que una gran mayoría de graduados no logra siquiera ubicarse en el mercado laboral y mucho menos en el ámbito profesional de preferencia
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