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Mientras en la mayoría de los países latinoamericanos existe poco y nada la clase media o en las que existía como en Argentina y el Uruguay se han debilitado por las últimas crisis económicas; en Asia, el extraordinario crecimiento económico y del comercio intraregional que supera a la del NAFTA y casi iguala a la de la Unión Europea, sin dejar de mencionar que preocupa la desigualdad social y de ingresos que se está dando, en China existe, actualmente, unos 200 millones, en todo el Sudeste Asiático unos 100 millones más, en la India (nota 1) otros 150 millones de nuevos consumidores que se pueden decir que son de clase media, tanto por su nivel de ingresos como por sus necesidades en productos y servicios. Si a ésto le incluímos la enorme masa de clase media y media alta ya existente de Japón, de Corea del Sur, de Taiwán y de Hong Kong se podría decir que esta región es uno de los mercados consumidores más importante del mundo.
El profesor Senei You, de la Universidad de Tokai, que además de ser un especialista en economía china es comentarista en varios programas radiales y televisivos, señala que en 10 años más China además de ser un centro de producción mundial va a ser uno de los mercados más grande del mundo pues el 40% de la población económicamente activa integraría a formar parte de una clase media con un ingreso per cápita de 4.000 a 6.000 dólares anual, lo que permitiría a las empresas japonesas ofrecer innumerables bienes y servicios así y paliar la baja poblacional y reducción del mercado interno de Japón. Esta apreciación es válida a todas las empresas del mundo que presten interés en este inmenso mercado consumidor.
De todos modos, por el momento, lo que produce Japón está orientado más al mercado norteamericano (18.6% del comercio exterior), por lo que en este decenio, incorporando a ingenieros y diseñadores asiáticos será necesario producir de manera más prioritaria para el mercado regional del Asia y más precisamente para China y, por ejemplo, también la India, pues el comercio con la región ya ocupa el 45% del total. Todo esto hace que, como lo indica Jitsuro Terashima, Presidente del prestigioso think tank Nihon Sogo Kenkyujo, Japón tenga que adecuar su aparato productivo a un mercado interno que se va a ir reduciendo y cambiando sus pautas de consumo por el aumento de la población anciana y baja natalidad y a un mercado externo, principalmente asiático-chino, que va a requerir de innumerables bienes de capital y bienes domésticos por el aumento del consumo.
Musashi Nº 50 Año 2005, septiembre-diciembre
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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