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Según los índices de desarrollo humano del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) dan cuenta que China está en el 85º lugar dentro del mundo y que la desigualdad interna es tan abrupta que para hacerlo más descriptivo los ingresos de los chinos de la ciudad de Shangai es el equivalente a Portugal (unos 11.000 dólares anual), el de la ciudad capital Beiging al de Argentina (4.500 dólares), la provincia de Shichuan, ubicado al sudoeste del país, al de Argelia (1.900 dólares ) y la provincia de Kweichow al de Namibia (1.000 dólares).
Para superar este dilema interno que se manifiesta en decena de miles de manifestaciones obreras por el cierre de empresas públicas y despidos masivos como así también en forma de protestas por la elevada corrupción de los funcionarios públicos (durante el 2003 se produjeron 58.000 manifestaciones y en el 2004 se ha elevado a 74.000 con una movilización de casi 4 millones de personas, según reconocen las autoridades del Ministerio de Seguridad Interior), el gobierno central de China ha emprendido un programa de corrección de las desigualdades facilitando el traslado de los pobladores, principalmente rural, de una provincia a otra con un "pase provisorio" para que puedan ir a trabajar, aunque fuere temporalmente, a las fábricas de la región económica especial o donde por lo menos exista empleo y puedan aliviar la pobreza. También se está promoviendo la instalación de los centros productivos en provincias donde la mano de obra es más barata antes que llevarlos a Vietnam o Indonesia, acondicionando las infraestructuras básicas y la capacitación del personal que en las zonas rurales es un tema que urge.
Por otra parte, C.H. Kwan, investigador becado en el Instituto Nomura Shihon Shijo (Nomura Institute of Capital Markets Research), alerta de que aunque haya empresarios exitosos con cientos de millones de dólares de renta personal y posean autos importados e inmuebles en todo el mundo si 800 millones de chinos viven en las zonas rurales y sus ingresos no alcanzan para satisfacer las necesidades mínimas, como economía y mercado consumidor, los atractivos como mercado y destino de las inversiones bajan de manera determinante. También advierte que en muchos rubros hay una sobreinversión y sobreproducción lo que puede provocar una burbuja económica y posterior recesión que puede poner en peligro hasta la estabilidad política del país y la gobernabilidad de muchas provincias.
Musashi Nº 50 Año 2005, septiembre-diciembre
(c) J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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