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A pesar de que no hay un solo día en donde no se hable del gran crecimiento y las posibilidades a futuro de la economía china, el 28 de junio pasado, la Unión Europea (UE) ha decidido que todavía China no puede ser considerado una "economia de mercado" tal como está definido por la Organización Mundial de Comercio. Entre las razones figuran la aún alta presencia e intervención del Estado en la definición de los precios y costos de los productos y servicios.
China ya ha logrado de algunos países como Nueva Zelandia, Singapur, Malasia, el reconocimiento de "economia de mercado" y había solicitado a la UE para tratar de superar el trato desventajoso que solía tener cada vez que se producía un caso de dumping. En estos últimos meses, tanto el presidente como el primer ministro de China, ha realizado una serie de giras por los diversos países de Europa para tratar de convencer en sus argumentos y obtener el reconocimiento de la UE.
El vocero de la cancillería china ha manifestado su desagrado por la decisión tomada por Europa señalando que los precios de más del 90% de sus productos son fijados por el mercado, que desde la modernización han pasado 25 años y que del ingreso a la OMC, hace 3 años atrás, han renovado e incorporado más de 3.000 leyes para acondicionar el mercado.
De todos modos, es de entender que además de las variables económicas para definir si es un mercado o no, han sido consideradas, también, las variables sociales y políticas que paulatinamente deben adaptarse a parámetros occidentales o al menos hacia una mayor apertura democrática.
M U S A S H I Nº46 - Año 2004, Mayo-Agosto
©J.Alberto Matsumoto-IDEA NETWORK
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